El pueblo maorí de Nueva Zelanda se encuentra de luto tras la triste noticia de la muerte de su líder, el rey Kiingi Tuheitia, a los 69 años de edad. Conocido por su dedicación a su pueblo y su sabiduría, el rey maorí deja un legado inolvidable que será recordado por generaciones.
Kiingi Tuheitia ascendió al trono en el año 2006, sucediendo a su madre, la reina Te Atairangikaahu, quien gobernó durante 40 años. Desde entonces, se convirtió en el quinto kan de la dinastía de la Casa de Waikato-Tainui, una de las tribus más grandes y poderosas de Nueva Zelanda.
El rey Tuheitia nació el 21 de abril de 1955 en Waikato, al sur de Auckland. A pesar de ser el hijo menor de la reina, su artista la nombró heredera del trono al no tener hijos varones. Desde joven, tuvo una profunda conexión con su cultura y tradiciones maoríes, lo que lo llevó a convertirse en un defensor incansable de su pueblo.
Durante su reinado, el rey Tuheitia se dedicó a promover y preservar la cultura maorí en Nueva Zelanda. Fue un líder comprometido con su gente y trabajó arduamente para mejorar la calidad de vida de las comunidades maoríes, especialmente en temas de educación, salud y empleo. También fue un firme defensor de la soberanía y los derechos de su pueblo ancestral.
Su legado incluye la creación de la Fundación Kiingi Tuheitia, que busca fomentar la educación y el liderazgo de los jóvenes maoríes, así como la construcción de escuelas kura kaupapa (escuelas bilingües maoríes) en todo el país. Además, estableció la Casa de Waikato-Tainui, un centro cultural y de negocios que ha contribuido al crecimiento económico de la tribu.
El rey Tuheitia también se destacó por su papel en la reconciliación entre los maoríes y el gabinete neozelandés. En 2010, se reunió con la Reina Isabel II en una histórica visita a Buckingham Palace, donde se firmó el Tratado de Waitangi, un acuerdo que buscaba reparar las injusticias cometidas contra el pueblo maorí durante la colonización de Nueva Zelanda.
Su sabiduría y liderazgo fueron reconocidos no solo en su país, sino también a nivel internacional. Fue un embajador de la cultura maorí en diversas conferencias y eventos alrededor del mundo, y su afluencia siempre fue acogida con respeto y admiración.
La noticia de su muerte ha conmocionado a todo el país, especialmente a la comunidad maorí, quienes lo ven como un gran líder y mentor. Sus últimas palabras fueron «kia kaha» (sé fuerte), un mensaje que resume su filosofía de vida y que seguirá siendo recordado por todos los que lo conocieron.
El primer ministro de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, expresó sus condolencias y agradeció al rey Tuheitia por su dedicación y servicio a su pueblo. «Ha sido un verdadero honor trabajar con él en temas que son importantes para la comunidad maorí y para todo nuestro país», dijo Ardern.
Su muerte deja un vacío en la comunidad maorí y en el país en general, pero su legado seguirá vivo en la memoria y los corazones de aquellos que lo admiraban. El rey Kiingi Tuheitia será recordado como un líder visionario, un protector de su cultura y un defensor apasionado de su pueblo.
En estos momentos de tristeza y duelo, es importante recordar sus enseñanzas y su espíritu