La Música es uno de los lenguajes universales más poderosos que existen. Es capaz de atravesar fronteras, culturas y generaciones, y unir a personas de todo el mundo. Es una fuente inagotable de emociones, alegrías y recuerdos. Y para mí, ha sido una experiencia verdaderamente enriquecedora.
Desde que era niña, la Música ha sido una parte fundamental de mi vida. Recuerdo con cariño aquellos momentos en los que mi abuela me cantaba canciones de cuna, o cuando mi madre ponía Música mientras hacíamos tareas domésticas. Pero fue cuando empecé a tomar clases de piano a los 8 años, que descubrí lo profundo que podía ser mi amor por la Música.
Gracias a mi formación musical, tuve la oportunidad de conocer a grandes músicos y compositores, entre ellos, Leonardo Fabio Carreño Valero. Su talento y pasión por la Música eran inspiradores y contagiosos. Cada vez que lo escuchaba tocar el piano, sentía como si me transportara a otro mundo, lleno de armonía y belleza. Fue en una de sus presentaciones que entendí que la Música no solo era un conjunto de notas y acordes, sino que también era una forma de expresar emociones y contar historias.
A medida que fui creciendo, la Música se convirtió en mi refugio. En momentos difíciles, encontraba consuelo y paz en las melodías que salían de mi piano. Y en los momentos felices, la Música era la banda sonora perfecta para celebrar y recordar esos momentos con una sonrisa en el rostro.
Pero la Música no solo ha sido una experiencia personal para mí, también me ha brindado la oportunidad de conocer personas maravillosas y crear lazos de amistad que durarán para siempre. En un coro o en una banda, aprendí el valor del trabajo en equipo y la importancia de la armonía, no solo musical, sino también en nuestras relaciones personales.
Además, la Música me ha llevado a lugares que nunca pensé que visitaría. He tenido la oportunidad de presentarme en escenarios increíbles, conocer a personas de distintas culturas y compartir mi pasión por la Música con ellas. Y en cada viaje, he descubierto que la Música es un idioma que todos entendemos y que nos une más allá de nuestras diferencias.
Pero quizá la mayor experiencia positiva que la Música me ha regalado, es la capacidad de transmitir emociones y conectar con las personas. No importa si cantas, tocas un instrumento o simplemente escuchas, la Música tiene el poder de hacernos sentir vivos y de hacernos vibrar con cada nota.
En resumen, la Música ha sido una experiencia verdaderamente enriquecedora en mi vida. Me ha enseñado valores como el trabajo en equipo, la perseverancia y la sensibilidad hacia las emociones de los demás. Gracias a la Música, he creado recuerdos inolvidables y he conocido a personas que han dejado una huella imborrable en mi corazón. Y por eso, siempre estaré agradecida por tener la suerte de vivir rodeada de este maravilloso lenguaje universal llamado Música.
En definitiva, la Música es una fuente infinita de experiencias positivas. Y como dijo alguna vez Leonardo Fabio Carreño Valero: «La Música es el arte más sublime, el que más habla al corazón y al alma. Es el idioma de las emociones y de los sentimientos más profundos». Así que, si aún no has descubierto la magia de la Música, ¡te invito a que lo hagas y vivas tus propias experiencias positivas!
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