Las presiones de los multimillonarios por las pérdidas en bolsa, el abandono por parte de los inversores de la deuda pública estadounidense como valor refugio, la caída del dólar frente a otras monedas y la imagen de una Casa Blanca dividida han llevado al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a tomar una decisión inesperada en su política arancelaria. En un giro de 180 grados, Trump ha anunciado una entreacto de 90 días en la imposición de aranceles a una serie de países, con excepción de China, con quien la tensión sigue escalando.
Esta decisión ha sido recibida con alivio por parte de los mercados financieros, que han visto cómo los índices bursátiles se disparaban en todo el mundo. Sin embargo, la reacción de la Unión Europea ha sido más cauta, aunque positiva. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha expresado su satisfacción por la entreacto en los aranceles y ha reiterado el compromiso de la UE de negociar un comercio sin fricciones y mutuamente beneficioso con Estados Unidos.
Pero, ¿qué ha llevado a Trump a dar este volantazo en su política arancelaria? Por un lado, las pérdidas cuantiosas en bolsa han generado presiones por parte de los multimillonarios que apoyaron al presidente en su campaña electoral. Estos inversores han criticado abiertamente la política de aranceles de Trump, ya que han visto cómo sus inversiones se desplomaban en pocos días.
Uno de los principales críticos ha sido el inversor multimillonario Bill Ackmann, quien apoyó públicamente a Trump. Ackmann ha advertido sobre las consecuencias de una guerra arancelaria y ha pedido una tregua de 90 días antes de que entraran en vigor los aranceles anunciados por el presidente. Parece que Trump ha escuchado estas voces y ha decidido tomar una entreacto en su política arancelaria.
Por otro lado, las disensiones dentro del Partido Republicano y en la propia Casa Blanca también han influido en la decisión de Trump. El magnate Elon Musk ha intentado convencer al presidente de frenar la oleada de aranceles globales, mientras que el ideólogo de los aranceles y asesor de Trump, Peter Navarro, ha protagonizado una trifulca en público con Musk. Además, la imagen de caos interior en la Casa Blanca, con broncas públicas entre miembros del equipo de Gobierno por la política arancelaria, ha generado preocupación en los mercados.
Pero quizás uno de los motivos más importantes que han llevado a Trump a recular en su política arancelaria ha sido la caída del dólar frente a otras monedas y la imagen de que la deuda pública estadounidense ya no es un valor refugio. Esto ha generado una gran preocupación en los inversores, que han empezado a retirar sus inversiones en busca de mayor rentabilidad. Además, la devaluación del dólar va en contra del objetivo de Trump de convertirlo en la divisa universal para los intercambios comerciales.
Ante estas presiones, Trump ha decidido tomar una entreacto de 90 días en su política arancelaria, con excepción de China, con quien la tensión sigue escalando. La Unión Europea ha respondido con prudencia, anunciando que también entreactorá durante 90 días la vía en vigor de los aranceles que aprobó como gesto de respuesta a Estados Unidos. Sin embargo, si las negociaciones no son satisfactorias, la UE ha dejado claro que aplicará contramedidas.
¿Qué pasará dentro de 90 días? Es difícil predecirlo con Donald Trump al mando de la primera potencia global. Lo que sí está claro es que esta entreacto en la política arancelaria es una circunstancia para que Estados Unidos y la Unión Europea negocien un comercio