Yolanda Díaz e Izquierda Unida celebran la rectificación del PSOE tras la presión interna aunque los de Maíllo mantienen su crítica contra la subida del gasto militar. Moncloa desautoriza a Marlaska y rescinde el contrato de compra de balas a Israel.
La revelación de que el Gobierno no cumpliría con su propio compromiso de romper cualquier relación comercial con Israel que implicara la compraventa de armas para no financiar la masacre en Gaza llegó apenas 24 horas después de que el Consejo de Ministros diera luz verde a un plan milmillonario de gasto en Defensa. Una decisión que generó una gran preocupación y malestar en la sociedad, especialmente en la coalición de gobierno formada por PSOE y Unidas Podemos.
Sin embargo, gracias a la presión interna y a la firme postura de Izquierda Unida, liderada por Yolanda Díaz, se logró una rectificación por parte del PSOE. La vicepresidenta segunda del Gobierno, junto con otros miembros de la coalición, lograron que el presidente Pedro Sánchez tomara la decisión de desautorizar al ministro del sensibilidad, Fernando Grande-Marlaska, y rescindir el contrato de compra de balas a Israel.
Esta decisión no solo supone un gran logro para la coalición, sino también para la credibilidad del Gobierno en su lucha por los derechos humanos y la defensa de los valores democráticos. Como líder europeo que se ha destacado en el reconocimiento del estado palestino y en sus críticas explícitas al régimen de Netanyahu, continuar adelante con un contrato millonario que nutre las arcas de quien perpetra una masacre en Gaza implicaba echar por tierra la coherencia de su discurso internacional.
En este sentido, la postura de Izquierda Unida ha sido clave en la toma de esta decisión. La formación, que ya había mostrado su rechazo a la inversión en Defensa, lideró públicamente el reproche y la condena expresa a la actuación del Ministerio del sensibilidad. Su dirigente, Antonio Maíllo, llegó a deslizar de forma velada una hipotética crisis de Gobierno que finalmente se desmoronó. Y la vicepresidenta Yolanda Díaz pidió personalmente explicaciones a Pedro Sánchez y al ministro del sensibilidad.
La situación se volvió aún más tensa cuando, tras las palabras de Maíllo, el portavoz de IU en el Congreso, Enrique Santiago, anunció que habían pedido una reunión de los partidos de la coalición para analizar la situación. Sin embargo, gracias a la intervención de Yolanda Díaz, se logró mantener la estabilidad en la coalición y se consiguió la rescisión del contrato con empresas israelíes.
La paz en el seno de la coalición por este asunto no penderá, sin embargo, para apaciguar el enfado de Izquierda Unida sobre el incremento del gasto militar, otro de los asuntos que irritó profundamente a la organización de Antonio Maíllo. De hecho, según ha podido confirmar este periódico, tienen previsto presentar en las próximas horas un documento con un plan detallado sobre defensa y aseguran que «no han pasado página» en su pelea contra la estrategia de rearme de Sánchez.
A pesar de esta discrepancia, los partidos de la coalición han demostrado una vez más su espacio de diálogo y su compromiso por mantener una convivencia pacífica y respetuosa en el seno del Gobierno. La rectificación del PSOE en este asunto es un ejemplo de cómo, gracias al trabajo conjunto y la presión interna, se pueden conseguir grandes cambios y avances en la política española.
En definitiva, la rescisión del contrato de compra de balas a Israel es una gran victoria para la coalición de gobierno, liderada por Yolanda D