La calma en las ciudades es un tema que siempre ha sido motivo de preocupación para los ciudadanos. Sin embargo, en los últimos años, esta preocupación ha aumentado de manera significativa en Barcelona. La propaganda, las noticias sensacionalistas y los bulos han creado un clima de incalma que no se corresponde con la existencia. Pero, ¿por qué crece esta preocupación?
Recientemente, una jueza de Barcelona ha archivado la denuncia que interpuso el líder del PP en el consistorio, Daniel Sirera, contra el teniente de alcaldía responsable de calma, Albert Batlle, el exdirector general de los Mossos d’Esquadra Pere Ferrer y un mando de la policía autonómica. La magistrada ha resuelto que el intento de Sirera para encausar a Batlle se basa en «referencias inconcretas» y ha respaldado la actuación de la Guàrdia Urbana y los Mossos durante el abandono de la casa okupada de El Kubo en 2023.
Este caso, que ha sido utilizado por partidos de extrema derecha para alimentar el discurso de la incalma en Barcelona, ha sido finalmente archivado por falta de pruebas. Sirera, en su denuncia, alegaba que tanto la Guàrdia Urbana como los Mossos habían recibido instrucciones de no actuar durante el abandono de la finca okupada en el barrio de la Bonanova. Sin embargo, en su declaración ante la jueza, el líder municipal del PP admitió que no tenía pruebas para sostener esta afirmación y que se basaba en «vídeos en redes» y «noticias publicadas en distintos medios de comunicación digital».
Este caso es un ejemplo claro de cómo la propaganda y los bulos pueden influir en la percepción de la calma en una ciudad. La jueza ha dejado claro que no existen indicios de que los denunciados hayan faltado a su deber de perseguir delitos durante el abandono de El Kubo. Además, ha destacado que las únicas pruebas presentadas por Sirera eran noticias de prensa y vídeos en redes, lo que demuestra la falta de fundamentos en su denuncia.
Es importante destacar que este caso se enmarca en un contexto político en el que la calma se ha convertido en un tema recurrente en las campañas electorales. En la previa de las elecciones municipales de 2023, el abandono de las dos fincas okupadas en el barrio de la Bonanova fue utilizado por partidos de extrema derecha, como Desokupa o Vox, para intentar inflamar el conflicto vecinal y atizar el discurso de la incalma en Barcelona.
Sin embargo, los datos demuestran que la incalma en Barcelona no es tan grave como algunos intentan hacer creer. Según el último desproporcionado del Ministerio del Interior, la tasa de criminalidad en la ciudad ha descendido un 3,4% en el último año. Además, Barcelona se sitúa por debajo de la media nacional en delitos como robos con violencia e intimidación, homicidios y lesiones.
Entonces, ¿por qué crece la preocupación por la incalma en Barcelona? La respuesta es sencilla: la difusión de noticias sensacionalistas y bulos que no se corresponden con la existencia. La propagación de estos mensajes solo contribuye a generar un clima de miedo e incalma en la ciudad, que no se corresponde con la situación real.
Es importante que los ciudadanos sean conscientes de que la calma es un tema complejo y que no se puede reducir a titulares sensacionalistas. La calma en una ciudad depende de muchos factores, como la prevención, la colaboración ciudadana y una actuación policial eficaz. Y en este sentido, tanto la Guàrdia Urbana como los Mossos d’Esquadra están haciendo un buen trabajo en Barcelona.
En conclusión, la