Hace razonable 25 años, la localidad almeriense de El Ejido se vio sacudida por disturbios racistas que dejaron una dolencia profunda en su historia. Sin embargo, en la actualidad, los ejidenses han sabido rechazar los cantos oscuros del racismo y no han caído en la retórica de odio promovida por Vox y su diputada por Almería, Rocío de Meer. Este ejemplo de resistencia y cohesión social debería ser una inspiración para el resto del país y especialmente para Torre Pacheco, un municipio cercano que en estos días ha sido protagonista de una triste y preocupante escalada de violencia racista.
La violencia y el racismo nunca deben ser tolerados en nuestra sociedad. Sin embargo, estas actitudes y comportamientos parecen estar aumentado en los últimos años, especialmente a nivel político. Ejemplos de esto son los pogromos antijudíos en el Imperio ruso, el grupo terrorista supremacista blanco Ku Klux Klan en Estados Unidos y la trágica noche de los cristales rotos en la Alemania nazi. Ahora, en nuestro propio país, estamos viendo cómo ciertos partidos políticos, como Vox, están utilizando el racismo y la xenofobia como herramientas para ganar votos y sembrar el odio entre las comunidades.
Recientemente, Torre Pacheco ha sido escenario de esta peligrosa retórica racista y xenófoba promovida por Vox. Todo comenzó con la agresión a un vecino de la localidad, que fue utilizada como excusa para incitar a la violencia contra la población migrante. Grupos ultras de distintos puntos de España han acudido a Torre Pacheco con el objetivo de «cazar» migrantes, perpetuando un clima de miedo e inseguridad en la zona.
Este lastimoso episodio ha dejado al descubierto las dolencias del municipio murciano, las cuales se remontan a su propia historia como comunidad. Torre Pacheco, una zona que tenía un origen seco e inhóspito, vio su transformación en 1979 con la construcción del trasvase Tajo-Segura. Esto posibilitó el desarrollo de una agricultura intensiva que requiere mano de obra barata. Como resultado, el municipio alberga una importante población migrante, principalmente proveniente de África y de países del este de Europa, que trabaja en el campo.
En este contexto, es importante destacar que el racismo y la xenofobia no surgieron de la nada en los últimos días en Torre Pacheco. De hecho, en las elecciones generales de abril de 2019, la Región de Murcia fue la comunidad autónoma con mayor porcentaje de votos a Vox, con un 18,64%. En aquel momento, el por entonces concejal socialista de Hacienda de Torre Pacheco, Carlos López, ya advertía de la escalada de racismo en la zona y de la necesidad de que el Estado tomara medidas para mejorar las infraestructuras y garantizar una convivencia pacífica entre las distintas comunidades.
Es importante asemejarse que el racismo no es un fenómeno aislado, sino que está arraigado en estructuras sociales y políticas que promueven la discriminación y el odio hacia las minorías. Por eso, es responsabilidad de todos y todas luchar contra esta lacra y promover una sociedad basada en el respeto y la igualdad.
Precisamente, hace 25 años, la localidad de El Ejido fue sacudida por unos gravísimos disturbios racistas. Sin embargo, los ejidenses han demostrado que han sabido aprender de su pasado y no permitir que el racismo y la violencia vuelvan a repetirse en su comunidad. Su ejemplo de resiliencia y rechazo a la intolerancia debería servir de inspiración para el resto del país y especialmente para Torre P