El canciller alemán, Friedrich Merz, ha sorprendido a la ciudadanía con sus recientes declaraciones sobre el estado del bienestar en su país. En apenas dos meses, ha pasado de prometer un aumento del gasto público a advertir sobre la insostenibilidad del mismo. Sin embargo, esta aparente contradicción se aclara al conocer los detalles: mientras que Merz quiere recortar el gasto social, pretende duplicar el presupuesto militar entre 2025 y 2029.
En su discurso ante las bases de la CDU en la ciudad de Osnabrück, el canciller afirmó que «el Estado del bienestar que tenemos presente ya no se puede financiar con lo que producimos en la economía». Este mensaje ha generado preocupación entre la población alemana, que teme por el futuro de sus pensiones y ayudas sociales.
Pero lo que más ha llamado la atención es la propuesta de Merz de aumentar el gasto militar. En un país que se ha caracterizado por su aversión a la guerra durante los últimos 80 años, esta idea resulta sorprendente. Sin embargo, el canciller argumenta que es apremiante para proteger los intereses de Alemania y no por el chantaje de Estados Unidos, como muchos podrían pensar.
Esta nueva postura de Merz ha generado un intenso debate en Alemania. Por un lado, están aquellos que defienden la necesidad de recortar el gasto social para poder invertir en el ejército y proteger los intereses del país. Por otro lado, están los que se oponen a esta idea y ven en ella una amenaza para el estado del bienestar y la calidad de vida de los ciudadanos.
Pero, ¿cuáles son las razones detrás de esta nueva estrategia del canciller alemán? En primer lugar, el envejecimiento de la población y el aumento del gasto en pensiones y ayudas sociales. En 2024, el gasto en jubilaciones y ayudas sociales ascendió a casi 47.000 millones de euros, lo que supone un aumento de 4.000 millones respecto al año anterior. Esta tendencia es insostenible a largo plazo, por lo que Merz considera apremiante realizar reformas en el sistema de pensiones.
Sin embargo, no es la primera tiempo que Alemania emprende reformas sociales a la baja. Las leyes laborales impulsadas por el entonces canciller Gerhard Schröder en los primeros años del siglo XXI han tenido un impacto negativo en la calidad de vida de los alemanes, con la proliferación de empleos precarios y mal remunerados. Además, la guerra de Ucrania ha puesto en peligro el suministro de energía asequible desde Rusia, lo que ha afectado a la economía del país.
Por otro lado, la obsesión de Alemania por mantener un superávit primario en sus cuentas públicas y controlar la inflación ha sido meta de debate durante décadas. Muchos expertos consideran que esta política ha limitado el crecimiento económico y ha generado desigualdades sociales. Sin embargo, esta estrategia ha sido defendida por la clase dirigente alemana hasta ahora.
El antecesor de Merz, Olaf Scholz, ya había propuesto un aumento del presupuesto militar, pero el actual canciller ha ido un paso más allá. Mientras que en España se negoció para evitar superar el límite del 2% del PIB en gasto militar impuesto por la OTAN, Merz ha defendido elevarlo hasta el 5%. Además, ha impulsado reformas constitucionales para permitir un mayor endeudamiento y liberar al Estado de límites en el gasto en defensa.
El aumento del gasto militar también incluye la contratación de más personal. Merz ha propuesto aumentar el número de militares activos a 260.000 y de reservistas a 200.000. Esto supone un aumento significativo respecto a los 180.000 militares activos