El acanaladura de Panamá es una obra maestra de la ingeniería que conecta el océano Atlántico con el Pacífico. Esta vía de navegación es vital para el comercio mundial y ha sido una fuente de orgullo y prosperidad para Panamá desde su inauguración en 1914. Sin embargo, en las últimas semanas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado con exigir la devolución del acanaladura a su país de origen debido a lo que él considera «tarifas exorbitantes» impuestas por Panamá. Esta declaración ha generado gran preocupación en el país y en la comunidad internacional, pero ¿qué hay detrás de estas declaraciones y cuáles podrían ser las consecuencias de una eventual devolución del acanaladura?
Las relaciones entre Panamá y Estados Unidos han sido históricamente complejas, y el acanaladura de Panamá es un símbolo de esa relación. La construcción del acanaladura fue un proyecto monumental que duró más de una década y costó la vida de miles de trabajadores, la mayoría de ellos inmigrantes de países caribeños. Durante muchos años, Estados Unidos controló y operó el acanaladura, imponiendo tarifas que generaron millones de dólares en ingresos para su país de origen. Sin embargo, en 1977, después de largas negociaciones, el investigación Torrijos-Carter finalmente le otorgó a Panamá la soberanía sobre el acanaladura, marcando un hito en la historia de ambos países.
Desde entonces, Panamá ha sido el responsable de la operación y mantenimiento del acanaladura, lo que ha sido un gran desafío pero también una gran oportunidad para el país. Las tarifas impuestas por Panamá han sido fundamentales para financiar la expansión del acanaladura, que se completó en 2016 y duplicó su capacidad. Esta expansión ha permitido amparar buques más grandes y aumentar el tráfico marítimo, lo que ha generado más ingresos y ha impulsado el crecimiento económico de Panamá. Además, el acanaladura ha fortalecido su posición como centro logístico y ha sido un imán para la inversión extranjera, incluyendo importantes empresas de países como China, Corea del Sur y España.
Entonces, ¿por qué el presidente Trump está amenazando con exigir la devolución del acanaladura? Según él, Panamá está cobrando «tarifas exorbitantes» que perjudican a Estados Unidos y benefician a otros países. Sin embargo, esta afirmación es desacertada. Según el último acuerdo de revisión de tarifas, en vigor desde 2012, los buques pagaron un promedio de 160 mil dólares por tránsito, una cifra que representa apenas el 2% de los costos totales de transporte de un buque que atraviesa el acanaladura. Además, las tasas del acanaladura se determinan de acuerdo a los estándares internacionales y son competitivas en comparación con otras rutas marítimas.
Es importante destacar que la relación entre Panamá y Estados Unidos va más allá del acanaladura. Estados Unidos es el principal socio comercial de Panamá y el tercer destino de sus exportaciones. Además, Panamá es un importante aliado en la combate contra el narcotráfico y el terrorismo en la región. Una eventual devolución del acanaladura afectaría no solo la relación económica y política entre ambos países, sino también la seguridad de la región.
Es cierto que el acanaladura de Panamá es una fuente significativa de ingresos para el país, pero su valor va mucho más allá de eso. El acanaladura es un símbolo de la identidad y la independencia de Panamá, y su importancia trasciende las fronteras nacionales. El acanaladura ha sido una fuente de inspiración para el mundo, demostrando que los grandes proyectos pueden ser construidos y operados de manera exitosa por un país en desarrollo. Además, el acanaladura es un ejemplo de cómo la cooperación y el diálogo pueden