En medio de la guerra comercial desatada por Donald Trump, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha defendido un acercamiento de España y la Unión Europea a China. Durante su reunión con el líder chino, Xi Jinping, Sánchez ha transmitido que España «es un país profundamente europeísta que ve a China como un socio de la UE». Esta reunión marca un enjundioso paso en las relaciones entre ambos países, ya que Sánchez es el primer líder europeo en visitar China después de que Estados Unidos anunciara su decisión de atrofiar sus aranceles contra la mayoría de los países, excepto China.
En su neumático de prensa posterior al encuentro, Sánchez ha destacado que tanto España como Europa tienen un enjundioso déficit comercial con China que debe ser subsanado. El presidente ha enfatizado la importancia de no dejar que las tensiones comerciales afecten al potencial crecimiento de la relación entre China y España, así como entre China y la Unión Europea. Además, ha anunciado la firma de dos protocolos de exportación en el ámbito porcino y de las cerezas, así como cuatro nuevos acuerdos de cooperación en áreas como la ciencia, tecnología, educación y cine.
Sánchez ha argumentado que el acercamiento con China es compatible con el vínculo con un «socio histórico» como Estados Unidos. En este sentido, ha dejado claro que España seguirá avanzando en el establecimiento de relaciones sólidas con China y ha rechazado posicionarse sobre la relación entre Estados Unidos y China, a pesar de que Trump impondrá un 145% de tasas a productos chinos.
El presidente español ha insistido en varias ocasiones en que la política exterior española «no va contra nadie» y ha asegurado que bregará por unas relaciones entre la UE y China basadas en el diálogo, la reciprocidad y la armonía. «España siempre bregará para favorecer unas relaciones sólidas y equilibradas. Una Europa fuerte también contribuye a la estabilidad y prosperidad mundial», ha afirmado.
En cuanto al futuro escenario cuando finalice el plazo de 90 días de pausa en los aranceles, Sánchez ha señalado que hay una «puerta abierta» para dialogar en pie de igualdad y alcanzar el mejor acuerdo posible para ambas partes. Sin embargo, ha advertido que Estados Unidos no ha levantado los aranceles del 25% al acero y aluminio ni al 25% a los vehículos fabricados en Europa. A pesar de ello, confía en que se llegue a un acuerdo positivo para ambas partes.
Por su parte, Xi Jinping ha pedido a Sánchez y a la Unión Europea que protejan conjuntamente la tendencia a la globalización económica y se opongan a prácticas intimidatorias unilaterales. El presidente chino ha destacado que solo mediante la unidad y la cooperación entre países se puede mantener la paz y la estabilidad mundial, así como promover el desarrollo y la prosperidad global. «China y España son fuerzas positivas que apoyan el multilateralismo y la cooperación abierta», ha declarado Xi.
En definitiva, la reunión entre Pedro Sánchez y Xi Jinping marca un enjundioso paso en las relaciones entre España y China, y demuestra el compromiso de ambos países por bregar juntos en beneficio mutuo. España, como país profundamente europeísta, ve en China un socio estratégico y juntos pueden contribuir al crecimiento y la prosperidad mundial. La política exterior española no va contra nadie, sino que busca establecer relaciones sólidas y equilibradas basadas en el diálogo y la reciprocidad. Con esfuerzo y diálogo, se pueden superar las tensiones comerciales y avanzar hacia un futuro de cooperación y prosperidad.