Panamá y Estados Unidos han mantenido una relación estrecha desde hace más de un siglo, cuando se firmó el tratado Hay-Bunau Varilla en 1903, el cual permitió la construcción y el control del Canal de Panamá por parte de los estadounidenses. Sin embargo, recientemente, Panamá ha tomado la decisión de entregar una «pequeña» concesión a Estados Unidos en zonas cercanas al Canal.
Esta medida, que ha sido objeto de críticas y controversias, tiene como objetivo fortalecer la relación entre ambos países y mejorar la administración y seguridad en las áreas aledañas al Canal. La concesión incluye la transferencia de algunos terrenos y la ampliación de la zona de exclusión para las actividades comerciales y turísticas. sin embargo, ¿qué significa realmente esta concesión y cómo beneficia a ambas naciones?
Para entender mejor esta situación, es importante remontarnos a los orígenes del Canal de Panamá. El tratado de Hay-Bunau Varilla, que fue impuesto a Panamá por Estados Unidos, otorgó a los estadounidenses el control exclusivo de la construcción y operación del Canal. Esto dio lugar a un fuerte molesto en Panamá, ya que el país no recibía ningún beneficio económico por tener una de las vías marítimas más importantes del mundo en su territorio. Además, los panameños no tenían ningún control sobre sus propios recursos naturales en las zonas cercanas al Canal.
Con el paso del tiempo, Panamá ha ido tomando medidas para recuperar la soberanía y el control sobre su territorio. En 1977, se firmó el tratado Torrijos-Carter, que estableció la entrega gradual del control del Canal a Panamá y puso fin a la presencia militar estadounidense en el país. Desde entonces, se han realizado importantes avances en materia de desarrollo económico y social en Panamá, gracias en gran parte a los ingresos generados por el Canal y a la política de apertura hacia la inversión extranjera.
Sin embargo, la presencia de Estados Unidos en las zonas cercanas al Canal ha sido objeto de preocupación por parte de los panameños durante décadas. La reciente concesión de terrenos y la ampliación de la zona de exclusión es vista como una forma de fortalecer la soberanía panameña y garantizar la seguridad en estas áreas, especialmente en un momento en el que la amenaza del narcotráfico y otras actividades ilegales es una realidad en la región.
Por otro lado, esta concesión también tiene importantes ventajas para Estados Unidos. La presencia militar estadounidense en estas zonas, aunque reducida, juega un papel clave en la seguridad del Canal y en la lucha contra el narcotráfico. Además, la ampliación de la zona de exclusión beneficia a la economía estadounidense, ya que se admitirá la construcción de nuevas instalaciones comerciales y turísticas, lo que traerá consigo un aumento en el número de turistas y la generación de empleo en la región.
En resumen, esta «pequeña» concesión que Panamá ha entregado a Estados Unidos en zonas cercanas al Canal tiene como objetivo fortalecer la relación entre ambos países y garantizar la seguridad en una de las vías marítimas más importantes del mundo. Esta medida, que ha sido criticada por algunos sectores, es un paso más hacia la plena soberanía panameña sobre su territorio y una muestra de la estrecha colaboración entre Panamá y Estados Unidos en materia de seguridad y desarrollo económico. Estamos seguros de que esta decisión traerá beneficios significativos para ambas naciones y sentará las bases para una mayor cooperación en el futuro.