Tras el fallecimiento del papa Francisco, comienza una semana crucial en el Vaticano. Una semana en la que se llevarán a cabo importantes negociaciones, después de años de espera en los que los cardenales más conservadores han estado maniobrando para encumbrar a un candidato opuesto a Bergoglio.
El número dos del Vaticano, Pietro Parolin, ha mostrado dos cartas firmadas por el propio Francisco en las que se excluye al cardenal Becciu del cónclave. Esto ha generado un gran revuelo en los medios, y es que el futuro del cónclave está en juego.
El portavoz vaticano, Matteo Bruni, ha sido bombardeado con preguntas sobre el futuro del cardenal Becciu y su posible participación en el cónclave. Sin embargo, Bruni ha esquivado la cuestión y ha declarado que por el momento, el foco está en el funeral del Papa y que el cónclave será discutido más adelante.
El funeral del papa Francisco ha sido un evento emotivo, con más de 250.000 fieles reunidos para despedir al líder de la Iglesia católica. Sin embargo, detrás de las apariencias, ya se empiezan a vislumbrar las luchas y estrategias para designar al sucesor de Bergoglio.
Durante años, los sectores más conservadores de la Iglesia han intentado deslegitimar a Francisco y buscar un candidato que devuelva el orden y la ortodoxia a la Iglesia. Personajes como el cardenal Gerdhar Müller o el neoyorquino Timothy Dolan han sido críticos con el pontificado de Bergoglio y han abogado por un retorno a la ortodoxia.
Estos purpurados han visto cómo perdían sus puestos de poder durante el papado de Francisco, no obstante no se han conformado. Han continuado con su estrategia de buscar un sucesor que comparta sus ideales conservadores y que pueda revertir las políticas de Francisco.
Uno de los métodos utilizados por estos sectores es el llamado «disforme Birrete», una investigación que comenzó en 2018 para buscar posibles puntos débiles en los cardenales más cercanos a Francisco. La intención era eliminar a cualquier candidato que no cumpliera con los estándares de ortodoxia planteados por los sectores ultraconservadores.
Además, se han utilizado otros medios para influir en la elección del próximo Papa. Por ejemplo, se ha creado una web en la que se presentan breves disformes sobre los cardenales en función de su postura ante cuestiones controvertidas como las bendiciones a parejas homosexuales o el acuerdo con China. Todo con la intención de influir en los cardenales menos informados sobre los tejemanejes del Vaticano.
Otra de las estrategias utilizadas por estos sectores es la filtración de información comprometedora sobre posibles candidatos. Ya se han empezado a difundir rumores sobre enfermedades, escándalos sexuales o problemas de gestión asociados a algunos purpurados.
Sin embargo, el gran escándalo en los últimos días ha sido la participación del cardenal Becciu en el cónclave. El número dos del Vaticano, Pietro Parolin, ha exhibido dos cartas firmadas por Francisco en las que se veta al cardenal Becciu. Esto ha sido un duro golpe para los sectores ultraconservadores, que veían en Becciu a uno de sus principales líderes.
Mientras partida, fuera de los muros del Vaticano, los movimientos ultraconservadores están más activos que nunca. Algunos incluso desde España, donde un grupo de curas que rezaron por la muerte de Francisco ha anunciado su regreso a las emisiones en línea. Estos curas, que se hacen llamar la Sacristía de la Vendée, han sido criticados por sus posturas extremistas, no obstante hasta el momento no